Por un lado tenemos el presupuesto. Caballero le concede los caprichos a Olveira. Olveira aumentará éstos proporcionalmente, haciendo ver que su honor de bo e xeneroso le obliga a reescribir los presupuestos a su gusto con sólo tres concejales. Por que puede, claro. Tiemblo pensando cuál será su siguiente exigencia.
El segundo lado es el santo cuajo del Pp local. No sólo deja tirado Figueroa al Marco, que no encaja dentro del parque industrial que le gustaría que fuese Vigo, si no que la Xunta tampoco va a permitir que esta ciudad cuente con este museo. Respecto a las otras instalaciones, me gustaría que al menos la mitad de los escandalizados por el cierre del Liste o del Centro de Artesanía fuesen capaces de localizarlos en un mapa de Vigo. O que se hicieran públicas las cifras de visitantes de las excavaciones de Toralla al lado de la playa del Vao. La culpa, ahora sí, es del gobierno local, que ni ahora ni nunca se ha preocupado por establecer un proyecto para Vigo más allá de las "obras de losetas". Incluyo al angelical Bng en esta tendencia, por supuesto. Por cierto, que se sepa que en esta ciudad las filtraciones se pagan.
Y el tercero es una sorprendente noticia en el sumiso Fallo de Vigo. Reconocen que las renuncias de las empresas a construir la estación de Mayne se realizaron con Pastor de ministra. Pero titulan lo contrario sin ofrecer más dato que "según pudo saber este periódico".
Y todo esto mientras los autodeclarados rivales de Caballero se reúnen en un aquelarre para contarse los unos a los otros lo inteligentes que son, el mucho dinero que ganan y lo grandes que tienen sus respectivos miembros. Todo ello con la promesa de un futuro mejor a cuenta del erario público, por supuesto. Este fin de semana recupera la vieja tradición de que estos días den miedo en Vigo.
viernes, enero 27, 2012
Triple vuelta de tuerca
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