viernes, diciembre 02, 2011

sensibilidades

Hay días en los que uno se siente mal, culpable, sin razón aparente. Será por aquello de la educacióin judeo cristiana que nos enseña que nacemos con el pecado original y tal, pero es que hay momento en los que uno se da cuenta de que se ha pasado. Todo el día haciendo bromitas estúpidas con los redactores locales y no te das cuenta de que también tienen sentimientos, que son personas humanas, joder, que si les pinchan sangran. Por ejemplo, que si les dices "¿qué pasa, que tú no eres de Vigo?", le puedes herir en lo más íntimo, en su viguismo personal e intransferible, ése que sólo nos puede tocar un guardia cuando nos multa por aparcar en doble fila. Menos mal que todavía existe solidaridad en esta profesión y siempre habrá un compañero que salga en la defensa de uno. Porque esto es lo nunca visto, que no se trate con cariño y respeto a los periodistas en Vigo, donde los concejales, si por algo destacan, es por su finura, su elegancia y sus maneras victorianas, no ya con la prensa, si no con todo el que se les ponga por delante. Este Caballero está desatado. Porque vale que los concejales se enzarcen en responder tontadas con el público gritón, pero que le pregunten a un redactor si es que es de Vigo o no... El pobre periodista tuvo que contener sus lágrimas detrás de la grabadora, guardar los sollozos que le salían de lo más profundo de su corazón, que no le vean llorar porque ésa sería la victoria final de la muy canalla concejala.

Pero dejemos estos malos rollos, que es viernes y queremos pasar buen fin de semana. Fijémonos mejor en la tercera parte del culebrón de los presupuestos. El miércoles el Atlante Diario los daba ya por prorrogados, a lo que se sumó La Voz de Galicia ayer. Y hoy el Fallo de Vigo nos alerta del grave caos y de la hambruna que pasará Vigo si se prorrogan los presupuestos. Para esto tira de "colectivos de vecinos y comerciantes" y de cargos varios, de ésos para los que si Corina prorroga tres años seguidos sus presupuestos no pasa nada, pero si lo hace Caballero, deberá dimitir. Se agradece que además del García Costas, que no debe dimitir por los créditos millonarios que se autoconcedió, el periódico decano saque algún nombre más y no quede la cosa en entes mágicos que nos aconsejan dentro de las cabezas de los periodistas y entre las páginas de los periódicos.

Y por terminar con otra alegría, gocemos con la bonhomía de Rueda, que amenaza con aprobar en solitario la ley de área metropolitana. Después de tres años esperando, que otra cosa no, pero paciencia debe tener un rato largo. Todo el mundo presionando para que la apruebe de una vez y él esperando por la oposición para sacarla adelante, qué tío más majo. Bueno, en realidad, presiones había hace cuatro años, cuando la tenía que aprobar quien no tenía mayoría absoluta, pero él presiones no tuvo muchas, desde luego. Y entre eso y que según la teoría conspiranoica ya puede Caballero ir borrando enemigos de su lista, podemos despedirnos con una sonrisa de tranquilidad.


 
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