viernes, diciembre 16, 2011

así son las cosas

Pensaba ayer sobre el absurdo de estar pendiente del número de cargos que tiene Carmela Silva. Más interesante sería el que estuviéramos pendientes de que deje de fumar, porque como siga así acabará con la voz más gruesa que el Figueroa, quien, por cierto, también tiene otro cargo, además del de edil del Concello de Vigo, en la Diputación de Pontevedra. La diferencia con Silva es que él no ha renunciado a ninguno de sus sueldos. Tampoco renunció López Chaves, que cobraba hasta tres sueldos del erario público antes de ser nombrado presidente de la autoridad portuaria. Supongo que su excelsa ejecución en los tres puestos le permitía no incluirse a sí mismo en las constantes acusaciones de derrochador que repartía entre sus rivales políticos. Ya fuera de Galicia es normal que haya políticos que acumulen hasta catorce cargos púbicos, sin más explicación que el que les va la marcha a los afortunados. A mí también me iría, no voy a negarlo. Lo que pasa es que todavía no me llaman para presidir entes, no me explico porqué. No será por mi acrisolada virtud, desde luego, que yo valgo como el que más. El caso es que la atonía de estos días en los que la crítica al alcalde ya no se repite en todas las noticias de La Voz de Galicia, parece haber encontrado un hueco en el muy bilíngüe Blanco Valdés esa tendencia a ver la viga en el ojo ajeno y no la paja en el propio. Y es una lástima, porque lo que dice el columnista de Rajoy bien le valdría también para Caballero. Pero para eso primero habría que ordenar las pajas o, al menos, encontrar una aguja en medio de ellas.
 
Free counter and web stats