Parece que se hacen esfuerzos el último día de campaña para que las reflexiones de los votantes no se vean enturbiadas por la realidad. Por una parte, el Concello se empeña en hacer ver a la CIG que la presión irá contra la concesionaria. No les basta a los férreos sindicalistas, que en su afán protector acaban confundiendo sus intereses particulares con los de la sociedad en general. "Engañar a Vigo" es una frase que vale lo mismo para reivindicar que te voten como para animar al Celta como para explicar que Camilo Nogueira nunca tendría que haber aceptado ningún puesto en Santiago. Además, el padre Carlos y el almirante en jefe de la plaza (que no es López Chaves, aunque méritos para ello tenga de sobra) ceden finalmente sus instalaciones que no eran capaces de sostener por falta de monjas que se las trabajaran. No sabemos si es por encargo del Concello, cuya mano negra llega a poner y a quitar noticias en el Fallo de Vigo, según cuenta la historia negra de la ciudad, pero todas las semanas nos encontramos con noticias sobre urbanismo. Cuando no son los promotores quienes proponen planes al Concello, son los constructores que nos sacan las vistas de Cabo Estai o los dueños de Esturáns, que negocian para ahorrarse la cesión de suelo público o viejos conflictos salen por fin del túnel. El caso es que hay quien parece empeñado en hacernos ver que las cosas no son tan malas como nos las pintan los de la botella medio vacía. Desde luego puede que nos vayan las cosas mal, pero creo que las culpas no serán todas del mismo, que baijto y feo sí, pero tan honrado como el que más, digo yo.
En cualquier caso, que si en la ciudad seguimos aguantando al maléfico Caballero, que no se preocupe la población. Siempre nos quedará el bravido López Chaves, que si hace falta salta en pleno vuelo del avión Bruselas-Madrid para ponerle las cosas claritas a los del Ministerio de Fomento. Como aquel entrañable Martínez Soria, casi tan español como el mismísimo Chaves, se planta ante el Ministerio y exige que se le atienda ipso facto. Porque a él no se le atiende al momento, se le atiende ipso facto o no se le atiende. Y claro, parece ser que el subsecretario estaba cagando y no le pudo atender. Para la próxima que avise antes y cuidaremos la dieta. Cosas de los funcionarios, que son todos unos vagos. El fotógrafo del que se hizo acompañar, que es un vivo, intentó sacar una foto del acto, pero no fue posible, lo que es una lástima, porque el Figueroa siempre sabe valorar en su justa medida una foto de un tío cagando.
Y así llegamos al día de reflexión. Este blog les desea buenas reflexiones, mejores votaciones y que dios reparta suerte, que en peores plazas hemos toreado.
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