jueves, septiembre 08, 2011

ahosvi vs feprohos

El título de hoy es uno de esos que hay que explicar. No se trata de los nombres de dos pokemones, que podían serlo, si no de dos asociaciones de hostelería, la primera la Asociación de Hostelería de Vigo, dirigida por Santiago Villanueva. La otra es la Federación Provincial de Hostelería, presidida por Magaz Ledo, el señor del asador Soriano, reconvertido en club de fumadores. Cuento todo esto porque parece ser que ambos señores no se conocen ni tratan demasiado. Por una parte el del asador Soriano se reunió con la Diputación de Pontevedra el año pasado para arreglar Peinador, a ver si le hacían un vuelo de fumadores para su restaurante o club o lo que tenga. Por otra parte el de Vigo no debía de saber nada, el pobre, y exige que se pongan las pilas los de la Diputación y la Xunta y el Concello. Eso pasa por no preguntar. Si ya está hecho lo de los vuelos, ya están decididos los que nos convienen. Lo que no está tan claro es de donde sacar la pasta. Pero ideas tienen todos.

Se ve que esta gente no está coordinada. Más o menos como el Príncipe con su concejal de urbanismo. Él no tenía ni idea de qué hacía el tío. Un convenio por aquí, otro acuerdo por allá y venga él a firmar que sí, que todo está bien, que como él delegaba en Costas, pues él sabrá seguro qué hacía el tío, que así con aquella barbiña parecía un buen tipo. Y mira por donde nos la ha metido. Es curioso que utilizando un argumento tan ridículo no le conceda la misma capacidad a Caballero y lo responsabilice directamente de las decisiones tomadas por sus socios de gobierno. Acierta en que Caballero es el alcalde y por lo tanto el responsable de todo lo que hiciera su equipo. Pero lo mismo vale para él mismo. Prínicpe fue el alcalde que cambió los terrenos del segundo cinturón por la Bouza. Si todavía los vigueses pueden disfrutarla no será porque él no se la cambiara a una empresa privada para que hiciera pisos encima. Y Manolo Pérez no fue capaz de variar esa decisión igual que no fue capaz de variar absolutamente nada durante cuatro años. Y Castrillo salvó la Bouza y Ventura no quiso enriquecer a una empresa que siempre ha jugado sucio en este asunto. Y Corina tampoco fue capaz de encontrar una solución mejor y alargó el asunto todo lo que pudo. Y Caballero paga la cuenta política, porque la otra corre a nuestro cargo, claro.

Es increible que en un asunto en el que hay más que callar que presumir todavía haya quien diga que él nada más que era el alcalde o que el Piricoto no esta feo o que los dueños de los apartahoteles son víctimas inocentes. Y luego, las que no dejan hablar tampoco quieren hacerlo cuando tienen oportunidad. No protestarán en la puerta de la empresa, no.
 
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