jueves, junio 30, 2011

más verano

A mí esto de los calores no me gusta nada, te soy más del invierno, de taparse y sentirse calentito debajo de la bufanda. Es que es llegar el verano y ver a los señores con sus piernas al aire, a la gente así tan liberada y tan a gusto y me encuentro fatal. Cambiar el plumífero a cuadros por un pantalón corto no es mejorar. Nunca escuché a Mozart saliendo de un coche con las ventanillas bajadas y la música a todo volumen. Supongo que será mi espíritu de tendero de ultramarinos que todos los autónomos llevamos dentro, pero la formalidad cada vez me halaga más, me reconforta tratar con gente que sabe llevar sus carnes bien puestas, con la dignidad que permitan los años o, en mi caso, mi aversión por el ejercicio físico. Entiendo poco el gusto por ser joven, rico y guapo, de lo que es fácil deducir que mi ultramarinos nunca llegará a centro comercial. Para dejarlo claro, que mis libros se llenan de arena y que para hacer lo que hago me llega un sofá y cierta calma de espíritu que no soy capaz de encontrar en este verano de maracuyá.

Los temas veraniegos son especialmente chabacanos, de esos que causan sonrojo y provocan el silencio como respuesta más inmediata, por la sorpresa de tanta desfachatez. Así, al Caballero le basta con callar para dejar que el Pp se ahogue a sí mismo con la tontada del área metropolitana. ¿No se han dado cuenta de que Vigo está llena de gente que ha huído de esos concellos que ahora pretenden gobernar? Vale que Playa América sea divina de la muerte dos meses entre junio y agosto, pero la cosa termina ahí, chico, no da para más. Que la ciudad en verano, por mucho que se vacíe, sigue teniendo temas más interesantes que el agua de regar las plantas. Empresas que se van a Sudamérica, donde los trabajadores son más competitivos y los clientes más comprensivos, otras que cargan el sueldo de sus trabajadores al Estado en sus previsiones de trabajo, y, en general, donde las situaciones en las que el ejército ha de salir a tapar el culo a las Administraciones se han convertido en normales. Acabarán dando clase en los colegios, por lo de la autoridad, sobre todo.
 
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