Se paró un poco el mundo por lo de Murcia. No del todo, por supuesto, que para fotos siempre hay tiempo, a pesar de lo mal que le parece a algunos. El caso es que lo más destacabe de hoy es el campanazo de Rubén Pérez en El País de ayer, con sus problemas con el ERE de su empresa que le deja cuatro meses en la calle. Ahí verán ustedes al resto de candidatos contando sus problemas para llegar a fin de mes por ver si compensan la súbita humanidad del comunista. Y es que este rapaz además de ser el más alto de los candidatos deja bien claro que él nunca iría a manifestarse al lado del mamarracho de Alvariño y sus tres amigos (contados en la foto, que nunca tres payasos molestaron tanto a los señores trabajadores y turistas que circulaban tranquilamente), por muy gallegos que sean. Eso es clase, conciencia de clase, digo, y no las camisas del empresario viejuno ni su gomina caduca. Si a eso le sumamos el acto contra la cruz del Castro, ya tenemos a un comunistón de tomo y lomo. Hasta convenció al redactor de La Voz de Galicia, que por lo menos deja el Opus después de oir al barbado Rubén Pérez. Lo que no dejarán en este periódico es de darle al Caballero, que sólo abre la boca para que le metan un zapato dentro.
Pero no es sólo Caballero quien recibe palos, también el Olveira se lleva lo suyo. Mismamente por traerse a un fulano que dice que talento y trabajo no son enemigos irreconciliables. Fíjate que llega a afirmar que hay que trabajar un montonazo de horas parta tener talento. Con el Guti querría verle el periodista al listillo ese. Por supuesto el hecho de que un señor que decide que ser moderno es contar con las armas del empresario y no del obrero no le llama la atención al comentarista.
Nada que ver con el trato amable que gozan otros candidatos. Los hay que disfrutan con una repetición de sus notas de prensa o de sus palabras textuales, bien entrecomilladas, bien como descripción de los hechos. Incluso pueden llegar a ver reflejadas sus ideas en artículos de "opinión objetiva". Sin duda estos otros aspirantes a alcaldesa viguesa necesitan de más apoyos, porque, chico, con sus proyectos no se llega muy lejos. Ni reformar la Constitución al gusto para poder gobernar donde le guste ni apoyar negocios ruinosos que acabamos pagando todos por medio de ayudas a los bancos parece que sean ideas muy lustrosas.
jueves, mayo 12, 2011
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