Al fin algo por lo que vale la pena mantener un blog, incluso uno tan insípido como éste. Ya está bien de defender al Caballero de los locos ataques de una prensa cavernaria y paleta, se acabaron los largos párrafos respondiendo al Olveira como si estuvieramos compartiendo una copa de vino de la casa. Y, por supuesto, se terminó para siempre la demagogia de criticar los tintes de la candidata popular. Finalmente ha pasado algo lo suficientemente significativo para bautizar este campañazo. Y, como todo lo suficientemente significativo, requiere un pequeño ejercicio de memoria. Corría el año 2003 y los voluntariosos muchachos de Nunca Máis organizaban una exposición sobre los efectos de la marea negra. El lugar elegido fue la plaza de la estación de trenes, por entonces bajo el mando de Álvarez Cascos, aquel ministro de Fomento que tuvo a bien compensarnos lo del chapapote con el Ave.
Los que ayudamos en mayor o menor medida a aquel evento recordamos que las mayores dificultades vinieron precisamente del vecino, de los responsables de la Renfe, que no permitieron ni que se aparcara un automóvil en su aparcamiento que pudiera ser sospechoso de visitar la exposición de los revolucionarios ecologistas. Aquello era un recinto privado. De una institución pública, sí, pero con la capacidadde decidir quien podía y quien no acceder a sus terrenos. El que la Perly haya decidido por las buenas montar allí un pequeño mitin o rueda de prensa o lo que sea ese acto de llevar atril, altavoces, convocar a la prensa (que no a los vecinos) y ponerse a despotricar un montón de majaderías, indica que Corina no ayudó ni colaboró lo más mínimo con Nunca Máis. De hecho, corría el mes de febrero de 2003, con las playas "esplendorosas" y ya ella declaraba que los voluntarios para limpiarlas no eran necesarios, así que seguramente consideraría aquella exposición ganas de joder la marrana. Con el paso de los años uno se da cuenta de que, no siendo éste el motivo principal, pues algo de razón no le faltaba, para qué engañarnos.
El caso es que concuerda esta anécdota con lo que decíamos ayer de la falta de ganas de la candidata popular en esta campaña. No sabemos si es porque va sobrada o porque no ve ninguna opción de ganar, el caso es que hace sólo un par de años Corina no habría consentido esta metedura de pata sin que temblaran los cimientos del liberalismo patrio. Con lo que esta chica ha sido. Puede disimularlo del modo que quiera, con conjura masónica por medio si le apetece, pero esta falta de la previsión más elemental, esta ausencia de preparación no te la tienen ni en IU. Quizás tenga algo que ver con que el empresariado vigués está contento con las cosas como están, con ella en el puerto con sus turistas ingleses y el Concello bien dirigido, quizás ni los más recalcitrantes defensores de la burbuja inmobiliaria sean capaces de sostener sus teorías sobre creación de empleo y riqueza basados en el ladrillo. O simplemente la inseguridad jurídica en la que deja el Pp los proyectos de esta ciudad sean demasiado hasta para ella. El caso es que la Perly no quiere debatir, ni gobernar ni pelear la alcaldía. Ella se encuentra a gusto con las cosas tal y como están, nada mejor que salir a recibir a un capitanazo de crucero, con gorrica y galones, con sus marinerazos y maestrazgos, regalarle un detallico del puerto y cenar con velas en la mesa de los oficiales. Las cosas están bien tal y como están.
martes, mayo 10, 2011
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