Las cosas pintan mal para la ciudad, por lo menos para la parte de la ciudad que es popular. Por un lado la derrota escandalosa de Corina, que la deja a los pies de los caballos. Y por equinos nos referimos a esa parte sumisa y obediente del partido que ha visto como estos años la rubia hacía y deshacía listas, puestos y favores según le diera a ella por ahí. El Pp tradicional, el de toda la vida, el de Mantilla y Manolo Pérez, quiere sangre, hartos de mariquitas en las listas y de sentarse al fondo en las cuchipandas. Pero es que, por encima, la esperanza blanca del Pp vigués, el chico que no hablaba, con lo que era imposible confirmar que es tan cretino como aparentaba, ha metido la pata. Para un puesto que elige por su experiencia personal, profesional y empresarial, y resulta que viene Hacienda y le mete en la cárcel. Adiós al puesto de Ministro de Industria. Porque, si llegó Sebastián, ¿por qué no podría él? Pues por el affaire Igape, que ha obligado a Feijoo a gastarse la excusa de los votos en dos días. Ahora está el presidente gallego a la altura moral de Chaves, el venezolano, digo.
Mientras en Vigo los planes salen según lo esperado, porque por mucho que se estire el conflicto Bloque-Psoe, los dos se quieren, se necesitan. Y, sobre todo, necesitan un chofer, un asesor que le diga qué guapo son y verse mucho en la prensa y creerse que esos tíos que dicen esas cosas con tanto aplomo y seguridad son ellos. Y en esto Caballero es, a día de hoy, el que mejor maneja estas cosas, aunque sólo sea por experiencia. Esa pinta ridícula del jersey sobre los hombros, de traje sin corbata y toda la gama del colegueo, el Caballero se la sabe de memoria. Y a partir de ahí que planifiquen el proyecto de futuro, que escuchen a la ciudadanía y que se tomen unas copas bien cargadas de algo dulce, mejor en otro orden del aquí expuesto.
Y poco más. Porque lo del emisario de agua al Morrazo a mí me suena como a Miguel Strogoff llevando un vaso de agua de Vichy a los cangueses, que cuando se ponen en plan fino te son la reostia. Pero es sólo una impresión, claro. Porque es evidente que si el Psoe ha perdido votos en la península del Morrazo ha sido por culpa de Caballero y su cabezonería en este importantísimo tema, o eso afirman en el Atlántico, donde entienden de estas cosas. De hecho, entienden tanto que el día que Galicia se despertaba escandalizada porque el presidente del organismo público encargado de velar por la continuidad y desarrollo de nuestras empresas era detenido por fraude fiscal, ellos sabían que lo más relevante era el auto (que no sentencia) que permitía continuar las obras de la Xunta. Menos mal que el jicho detenido es de Vigo, porque si no ni en portada lo ponen.
jueves, mayo 26, 2011
malos tiempos
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