El día después del día después, cuando ya no hay excusa de resaca ni calentón por la frustración o la alegría, es el primer día de la normalidad. Ahora vienen los pactos, los acuerdos, los proyectos, las excusas, los nombramientos, ...la salsilla, vamos.
Y el primer susto se lo lleva uno al comparar a las tres gracias que son los tres medios locales impresos. ¿Recuerdan cuando Corina juraba y rejuraba que ella dejaría el puerto antes de empezar la campaña? ¿Y de cuando los empresarios portuarios decían que ellos querían una presidenta para cuatro años? Qué tiempos aquellos de ingenuidad. Hoy, cuando toda España celebra el tsunami popular, la alegría de la huerta de Valencia y la chulapa madrileña, en Vigo tenemos a la gallarda rubiaca más mustia que una pasa. Que no se ve de aquí a cuatro años. Y a cuatrocientos, si ella tuviera ánimos. Pero ni para el partido está la pobre. Así que lo deja en manos femeninas, que el Figueroa es un patán y a lo mejor despide a la chica de la limpieza para limpiar él a escupitajos.
Pero siempre le quedará consuelo a Corina de saber que perdió por que su rival fue un mentiroso no quedará sin castigo. Y ya ha empezado la venganza la prensa local, que es como una orquesta de mariachis insaciables de tequila. Así que no son capaces de darse cuenta de que su estrategia de identificar lo negativo del Concello con la palabra "Caballero" y lo positivo de la ciudad con el término "Vigo" es más basto que unas bragas de esparto (Caballero debe pagar por deudas y promesas). O hacer cierto aquello de que existen tres tipos de mentiras: las mentiras, las malditas mentiras y las estadísticas, es algo que ya no se creen ni los más fieles (Corina Porro se quedó a 2.000 votos).
La matraca de las próximas semanas ya se las pueden ustedes imaginar: el pacto entre partidos de izquierdas. A estas alturas, en las que ya la memoria es una nube perdida en la metereología de la mentira, quizás alguien recuerde cuando el Bloque perdió dos concejales por apoyar a Corina Porro frente a Ventura Pérez Mariño. No tocó poder aquella legislatura, pero sus votantes se lo hicieron pagar como si mandaran ellos en Vigo en plena crisis. Qué ingenuos eramos todos entonces.
martes, mayo 24, 2011
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