viernes, abril 29, 2011

preparando la campaña

De aquí a una semana empezará la campaña electoral, Corina dejará su puesto en el puerto y por primera vez en muchos años no ostentará ningún cargo público durante tres semanas. Es poco tiempo, pero más del que aguanta López Chaves, esa bestia del sueldo público. La Corina, así, de memoria, en los últimos años, ha sido vicepresidenta de la Diputación (cargo que abandonó), senadora (también lo abandonó a pesar del poco esfuerzo que le exigía), diputada en la cámara autonómica (este puesto ni siquiera llegó a asumirlo), concejala del Concello de Vigo (que también abandonó) y presidenta de la autoridad portuaria de Vigo. Impresionante currículum que nos demuestra la ausencia de proyecto personal de Corina y que concuerda bastante con su actual ausencia de proyecto político, en este caso para Vigo. Querer hacer una ciudad muchísimo más mona no vale como programa. Pero en su momento tampoco valía "una ciudad menos cutre" o "sacar los anuncios de papel de las farolas", y así fue tirando casi tres años. Y, la verdad, ahora mismo, después de unas cuantas inyecciones de botox y una viudez sobrevenida, se la ve más neviosa, menos centrada todavía que antes. Quizás no sería mala idea no hacerla pasar por la crudeza de una campaña electoral y menos contra un tío tan desagadable como Caballero. Nos preocupan sus nervios, así que la apoyamos en su renuncia a un debate en directo. Que le envíen las preguntas y ya irá contestando. Como una dama.

El caso es que la Perly sale como aspiranta, mientras que Caballero parte como campeón. El bialcalde sólo tendría que mantener la corona. A pesar de que la democracia representativa no gusta a sus rivales (ni a la Porro ni a la prensa afín), el título de campeón depende en buena parte de su socio, Olveira. Y el Olveira se sacó la barbita "casual", cambió su americana de negro setentero del Harlem por otra más estilo Emidio Tucci y hasta pone cara de estar de vuelta de todo, así con la sonrisiña a lo Bruce Willis. Pero parece ser que no le va a llegar, y bien que lo siente este bloguero, para quien la esperanza blanca de la alternativa a la UPG no es más que el Álamo conservador y católico del nacionalismo. Y uno, que no es ni una cosa ni la otra, sí es sentimental, por lo que no puedo evitar sentir empatía por él. Que yo me entiendo, vamos.

Y al fin llegamos al bialcalde, el tío más grimoso a este lado del Miño, pero el único al que se la ha ocurrido utilizar el dinero del Plan E para cambiar las infraestructuras de la ciudad, con lo que eso significa para el saneamiento de la Ría de Vigo. Hace cuatro años dijo que arreglaría doscientas calles, que construiría los aparcamientos pendientes y el auditorio, que mandaría a estudiantes vigueses a Londres a aprender inglés y pondría orden en el urbanismo vigués. También dijo que abriría cuarenta guarderías, construiría 5.000 viviendas de precio protegido y un teleférico hasta La Madroa. Y uno, que ya no pide la luna, se siente más tentado a la crítica fácil (por que esto del teleférico me tira mucho) y a la chirigota que al fino análisis. Pero es que al final las alternativas te dejan con un reflujo de nostalgia que se parece mucho a las arcadas. Así que hasta que no empiece la campaña, no pienso opinar.
 
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