lunes, abril 11, 2011

conversaciones

Llevan un tiempo El País de Galicia y La Voz de Galicia con el tema de las falsas acusaciones de Rueda contra Unións Agrarias. La Voz hizo de estas acusaciones reportajes especiales en aquellos días en los que los dirigentes del Pp hablaban de sacar "640.000 euros por la puerta de atrás", financiación ilegal, etc. Gruesas acusaciones que se han quedado en nada, en agua de borrajas. Bueno, exctamente no, más bien se han quedado en que confunden en el Pp las actuaciones del partido, que denuncia por la mañana, y las actuaciones de la Administración pública, que pagamos todos, pero que sólo se mueven a las órdenes del partido único por las tardes. El gasto de recursos públicos para no dejar en mal lugar a los responsables del Partido Popular debe ser aclarado cuanto antes, porque eso sí es sacar dinero de la Xunta. Pero no por la puerta de atrás, si no en las narices de todo el mundo, con chulería y descaro. Acusar de fraude a una insttiución por recibir ayudas y no declarar que los trabajadores contratados han cambiado de oficina o que no han sido reportadas a la Consellería las funciones que desempeñan, sólo supone hilar fino para justificar al menos la tercera parte de ese falso desfalco que denunció hace meses. Y, por supesto, hacer un daño insalvable a una línea de ayudas con las que muchos gallegos todos los años podían librarse del paro aunque fueran unos meses.

La estrategia del Audi esta vez se le ha vuelto en contra al Pp, gracias a la rapidez del Psoe en denunciar los hechos. A día de hoy los únicos imputados son dirigentes populares, por muchas vueltas que se le dé a comisiones de investigación que con la mayoría absoluta de los populares podrían sacar adelante sin ningún problema. Ellos sabrán porqué no las desean. Esta misma estrategia del Audi la vemos estos días repetida en La Gaceta. Si el despacho del presidente Toriño y el uso de los automóviles oficiales comprados por Feijoo fue carnaza en su día en Abc (con la Voz de Galicia haciendo las palmas) parece que quiere amortizar la ultraderecha su última inversión, La Gaceta, que ataca sin ningún fundamento al alcalde socialista vigués. Nada hay de irregular en esas denuncias periodísticas excepto los asombrosos calificativos que le dedican al político. Cuentas que cuadran unicamente por la buena voluntad del lector y desembocan, sin explicarse del todo, en millones de euros, cuya repetición es lo único claro que dejan los artículos difamatorios.

Del mismo modo que el Abc en Galicia no tuvo peso en las pasadas elecciones autonómicas, tampoco lo tiene La Gaceta, por la mala distribución de los periódicos madrileños en Galicia. De ahí que necesiten a La Voz para distribuir estos reportajes de corta y pega. Sus periodistas pronto encuentran acomodo en forma de ascenso profesional como contrapartida por cargarse un medio de comunicación que ya hace demasiado tiempo que rueda cuesta abajo.
 
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