jueves, diciembre 30, 2010

julia lópez vázquez

Reconozco que no tenía ni idea de quien era esta señora hasta que la alarma de La Voz de Galicia hizo saltar los nervios de la gente decente que no permite que le sean mangoneados los presupuestos de la Administración pública. Que esta señora tiene un cargo en el Psoe local y además trabaja en una empresa de servicios parece compatible, en principio. No bonito, pero sí compatible, por supuesto. Peor sería que tuviera una empresa y le nombraran Conselleiro de Industria, por ejemplo. O ya puestos que se presentara a las elecciones a alcalde en Pontevedra y se dedicara a estafar a los compradores de sus pisos en Vigo. Pero bueno, que estas cosas son comunes en la política diaria. Prueba de esa normalidad es que esta empresa sospechosa se presentó a varios concursos con este mismo concello y no los ganó, o que ganó otros en instituciones presididas por mayoría absoluta por el Pp. Esto último no aparece en las páginas del mismo medio que sacó todo el temita, se ve que el periodismo de investigación les dio nada más  que para encender el fuego, no para apagarlo.

Por si acaso, y como parece que la bomba informativa no tiene mucha mecha, ya especifican en la siguiente exclusiva que sus datos no aparecen por ningún lado más que en las palabras de los políticos de la oposición. Más preocupante es la confluencia de intereses entre la denuncia de prebendas de los trabajadores y las denuncias de los promotores inmobliarios.

Me explico: cada cierto tiempo aparece el Garrido, el señor que denuncia al Concello por obligarle a construir pisos de precio protegido, protestando por lo estrictos que se han puesto en la Gerencia de Urbanismo respecto a conceder licencias y cosas de esas que luego los jueces se empeñan en exigir cuando les denuncian. Esta trama urdida entre Caballero, que es más malo que Pedro Botero, y los denunciantes, que no saben lo que hacen, es lo que ha provocado la crisis mundial, el estallido de la burbuja inmobiliaria, las hipotecas basura y la muerte del cantante de Boney M.

Esta protesta no pasaría de la clásica rabieta de cacique vigués magnificada por la prensa local si no fuera porque suelen ir acompañadas de noticias en las que se denuncian costumbres que, aunque poco agradables, se repiten desde los tiempos inmemoriales de la movida viguesa. Y es que hay cosas que nos duelen, como que los trabajadores de Urbanismo cobren un pastón por el morro; mientras que hay otras muy positivas, como que a los empresarios por utilizar nuestro puerto, les rebajen las cuotas. Pero si a esto le sumamos las rabietas de paleto en crisis del Garrido, se me enciende la mecha conspiranoica.
 
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