viernes, diciembre 17, 2010

guerra de bondades

Si usted es de los que piensa que un puerto está para preocuparse de cosas como la mejora de los tráficos, la optimización de espacios, el desarrollo de infraestructuras, y temas de estos tan aburridos, baje de la higuera de una vez. El puerto de Vigo está para cosas importantes. Cosas de esas de ayudar a los pobres. Y como el puerto de Vigo si algo mueve es pasta, pues nos los traemos a todos. Y cuando la Perly dice a todos es a todos. No falta ni una. La de los down, la de los negros, la de los pobres de solemnidad, la de los niñitos huérfanos. Que si es por ella el albergue en Vigo no abrirá, por supuesto, que se acoge a todos los pobres menos a esos cochinotes que hacen pis en la calle. A esos ni los bancos le ponemos. Ésos que se vayan con el Caballero y el Olveira, que para eso dicen que son comunistas, pues hala, a repartir el pis con ellos, marranos. Que para carpa, la suya, con sus niñitos de colegio privado, peinaditos y limpios, como dios manda, y no piojosos y con mocos.

Que la dejen trabajar con decencia y honradez, que al comercio en crisis nos sabemos cómo le sientan los rastrillos benéficos en época navideña. Suponemos que bien, claro, mientras sea por una buena causa. Y las tonterias de los carteles que venga el Feijoo a responder. Aunque a este paso lo van a confundir con la chica de los recados, que total dicen lo mismico. Que menudo lío se monta uno con estas cosas. Hasta el pobre Fallo de Vigo ya no sabe por donde salir. Y a cuenta de esta gilipollez el Feijoo se libra de explicar otras cosas, claro, que a fin de cuentas nos conviene a todos. Y es que las mujeres del Pp tienen una cosa que no te tienen otras.
 
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