O más bien debiéramos decir "el no albergue", que es el caso. Y el caso viene de cuando aquel señor enfermero, noble profesión que comparte con otros grandes de la política, como Corina Porro, decidió que ya estaba bien de mantener abierto tanto albergue para indigentes en su comunidad. No siendo Vigo la ciudad que más indigentes alberga, sí es la más adecuada para disimular estos datos. Ya sabemos que Coruña no es buen sitio para abrir uno de esos lugares donde van los pobretones a beber café y ponerse de metadona y esas cosas que hacen los jipis. Así que lo primero que se le ocurrió al buenorro de Quintana, que es de quien estamos hablando, fue montar un centro de asistencia para pobretones en el mismo lugar donde duermen los marineros que han sido abandonados temporal o definitivamente por sus armadores, que no son pocos, por cierto. Como todos suelen vestir jerseys con agujeros, eran difíciles de diferenciar para este señor.
Por supuesto vendió esta idea como un logro alcanzado por el primer partido que se ocupa de los pobres, que suelen ser croatas y cosas así, nada de gallegos. El caso es que la cosa no cuajó, pero vamos, que ni esta idea ni cualquiera que suponga acercar un pobretón a las casas de las personas decentes. Ya sean éstas habitantes de la calle Brasil, del Casco Vello, o del barrio de San Roque. Todos ellos también tuvieron que pasar la violencia de decir que no, que no quieren pobres en sus barrios. Y llegó la Gota de Leche, local elegido sin encomendarse ni a dios ni al diablo, que bien quisieran para sí los trabajadores del Concello de Vigo para guardería o para la policía. Puesto que nadie les preguntó ni a ellos ni al alcalde, finalmente se construyó allí el albergue, pero en cuanto perdió las elecciones el cachondo de Quintana, el Pp ya lo tenía clarísimo: los pobres cerca de su puesto de trabajo ni de broma. Así que decidió que guardería sí, pero pública, nada de para trabajadores del Concello. Que opositen a la Xunta, que para ellos sí hay guardería.
Por supuesto que la jugada de cambiar la oposición ciudadana por oposición del Concello salió bien. Caballero tampoco quiere pobretones cerca de su lugar de trabajo, con la diferencia de que a él nadie le preguntó. De hecho no puso ningún impedimento al albergue en la Gota de Leche, más que declaraciones fuera de lugar que no ayudaron nada. Si en lugar de protestar él hubiera buscado vecinos de las calles Venezuela y Camelias para manifestar su rechazo, le habrían hecho más caso. Pero tengo entendido que esas asociaciones vecinales no son muy dadas a ponerse del lado del actual alcalde, aunque éste quisiera llenarles los bolsillos de oro y sacarles indigentes de sus pulcras vías.
A día de hoy la cosa sigue así. Unos piensan soluciones para las navidades, mientras que otros piensan soluciones a largo lazo. No existe la solución perfecta, por supuesto. Particularmente me inclino por abrir este centro de asistencia en medio de la calle Arenal o de García Barbón. No entiendo que una Cámara de Comercio o una asociación de empresarios, que sirven a bastante menos gente, viven más del morro y molestan bastante más, pueda abrirse así a la ligera en cualquier rincón, sin tanto alboroto..
jueves, diciembre 09, 2010
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2 comentarios:
Y por qué no destinan las viviendas vacías del Concello, sitas en Rosalía de Castro, al albergue, y en la Gota de Leche instalan un Ceip?...a quien puede molestar?....a los vecinos de Rosalía?....a los colegios privados de la calle Venezuela?
Meter pobres de solemnidad en Rosalía de Castro. Allí ya tienen a sus aparcacoches y no necesitan gente durmiendo, bebiendo y meando delante de sus niños. Mejor a las afueras.
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