miércoles, octubre 13, 2010

presionando

Continúa la presión diaria desde diversas posiciones. La venganza por las sucesivas paralizaciones judiciales de las obras del puerto se tomarán cumplida justicia en la forma de expulsión del mercadillo de Bouzas, que habrán de volver sobre la Alameda. Ya llevaban dos años expulsados del paraíso que costó un millón de euros el arreglar. Para que luego digan de Sarkozy, largando a los gitanos de un lado para otro, sin ton ni son. Eso no es nada comparado con el papel de Caballero y de Porro, que no sacan beneficio ninguno de dejarles montar los tenderetes en sus respectivos feudos. Bien podrían planterales el pagar algún tipo de tasa por montar el mercadillo, con lo que los perjuicios ocasionados por su actividad tendrían un remanente económico con el que pagar esos desperfectos. Pero esto supone organizar la actividad, y no parece existir demasiado interés por ninguna de las partes, comerciantes y Concello o Puerto, en hacerlo. De momento ya hay montado jaleo, que era la intención, darles argumentos a los propios sobre lo malos que son los contrarios.

Algo así como lo de los terrenos para la ciudad de la justicia. ¿Con qué cara la Molares puede pedirlos si ella misma propuso solicitar a la Xunta que se hiciera cargo de obtener esos terrenos? Pues con la cara de Rueda, que además de guapo tiene desparpajo para eso y para más.

Vamos, que estas cosas se solucionan a la brava, con mucho morro y valor, que nadie va plantearse algunas cosas: Por ejemplo, la Perly duda sobra la actividad de la Fundación Provigo. Pues podría entrar en su página web y encontraría para qué sirve. Claro que eso del internet no es lo suyo, lo que se nota en que la Fundación que ella montó no tiene una actividad demasiado intensa. Bueno, sobre todo está para financiar musicales sobre religiosas de próxima beatificación, algo no demasiado portuario, pero sí decente siempre que no haya ni pianos ni violines.
 
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