Salvar la Panificadora es, según dicen los que entienden, una buena idea. Bueno, es según los que entienden, porque según Figueroa, sólo es buena idea dependiendo de lo que se haga con ella. Por ejemplo, si se quiere hacer encima edificios de tres plantas, pues entonces le parece bien. Bueno, también le parecía bien al Bng por aquel loco año de 2007, pero en política eso es toda una eternidad.
Si ya nueve meses son toda una vida para que una señora Ley del Suelo gallega se muestre demasiado proteccionista hasta para el mismo señor que la redactó y aprobó, pues no decimos nada de tres años. Imagínate que en este periodo de tiempo le da tiempo a la novia de Louzán de asaltar el Concello de Mos, salir del Pp y volver a entrar por la puerta grande.
Pero bueno, por una vez, no vamos a hacer sangre con los de siempre y les daremos la razón en algo. Las burradas, da igual en qué idioma se digan. Por ejemplo, si alguien pensara que poner a Corina Porro a cuidar de los intereses personales de los marineros postadolescentes es como poner a Cruella De Vil a cuidar de la Protectora de Animales, no importa el que se diga en castellano o en gallego, lo importante es hacerlo con buena intención.
Otra cosa sería si alguien dijera que la Consellería de Sanidade miente descaradamente con las cifras de listas de espera; alguna prueba debiera de aportar sin demagogia. O si se dijera que los hay que se mueren de rabia por no vender más de cuatro mil periódicos y bajando. Para decir cosas así hay que tener siempre muy mala sangre.
martes, octubre 26, 2010
las buenas ideas
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