Tampoco era cosa de que contasen sus defectos, sólo a un cretino se le podría ocurrir que hicieran esto. Aunque el cretino sea especialista en el reconocimiento facial del "gran Vigo" e incluso de sus relaciones familiares, personales y profesionales no es complicado encontrar agujeros en estos tres años más que evidentes. El problema puede venir si estos defectos no son sólo de ellos, si no compartidos por el resto del "gran Vigo" ausente.
- Ay, Santiaguiño, sabes bien que no hay otro tan maravilloso como yo.
- Vale, vale, ¿pero tú le has visto las perolas a ésta?
- Ji, ji, Santi, neno, que con las cosas de comer no se juega


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