Digitalizar la documentación referente a los siglos pasados es una opción que tiene la presente generación como medio de conservación de la numerosa información acumulada a lo largo de la Historia. Creo que más que una opción, es una obligación histórica para con las generaciones venideras. Contrariamente a lo que se cree escanear miles de legajos no es una operación complicada, requiriendo principalmente de operaciones automáticas para las que a penas se necesita un bajo nivel de especialización. Prueba de ello es la asombrosa labor de instituciones como cervantesvirtual, google books o cualquier otra que ofrezca información de obras de siglos pasados. En sudamérica se encuentran páginas que escanean obras y cartas de autores literarios, de políticos, ilustradores o investigadores que ofrecen la posibilidad de acceder a información que de otra manera sería imposible de conocer y, en mi caso, de descubrir. La emoción de encontrar la firma de Bastinos en una carta desde Argentina opinando sobre la edición de su última obra es algo único y característico de nuestra generación del siglo XXI. O, al menos, el que lo haga un fulano desde su casa, sin más esfuerzo que el buscarlo sentado en un sofá.
Hoy ha muerto Miguel Delibes, y con él se puede entender que ha muerto la literatura del siglo XX. La ingente y brutal cantidad de legajos, cartas, manuscritos, notas, etc. sólo con nuestras posibilidades técnicas actuales pueden ser recuperadas, mantenidas en perfecto estado "virtual" y divulgadas previo pago o no.
La Xunta de Feijoo, esa que se disfraza en Carnavales de emigrante cubano y de ama de casa el día de la Mujer Trabajadora, ha decido que es mejor destruir esa información. En este caso concreto, información única e irrepetible de la Historia de Vigo. Sería emocionante que los mismos que berrean por la ausencia de actos festivos para celebrar el aniversario de la ciudad, se lamentaran de la pérdida de nuestro patrimonio, que exige menos gastos que montar una carpa, soltar unos globos, escribir un discurso e invitar al descendiente de Napoleón. Claro que eso exigiría tener espeto por nuestro patrimonio, por nuestra historia y por nuestra cultura. Y eso es algo que desde el desván de los monjes es difícil de encontrar.
viernes, marzo 12, 2010
digitalización vs. destrucción
Etiquetas:
patrimonio,
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