afán recaudatorio
He preferido esperar a que se calmasen las turbulentas aguas de los diversos foros antes de recomenzar el blog. Me gustaba pensar que cualquiera que se acercara a este concello lo hacía con la idea de perder el tiempo en saber qué escribo, y me ha desilusionado saber que no es así, que, a fin de cuentas, esta página no es distinta de cualquier otra, que la gente que aterriza lee por encima las tonterías que se me ocurren y se hace una opinión. Supongo que es culpa mía, por creer que las pocas visitas se debían a la complejidad buscada de los textos. Será que la falta de interés es debida a los textos mismos y no a esa supuesta complejidad.
A parte de esto, la vida continúa bastante parecida a la última vez que me dio por enterarme de la misma. El PP sigue demostrando su falta de respeto hacia el movimiento vecinal mandando a la tercera suplente, Molares, a decir que no se cree la falta de glamour en el Concello desde que no está la Perly para vestirlo. Para dismular la incongruencia mental de la edil y que la gente no se crea que es sintomático del Partido Popular, salió la misma Perly a contar el miedo que pasó viendo al avieso Calviño esperando en el garage del ayuntamiento a sus amigotes con los que llenar el pleno de aprobación del P.G.O.U. Casi llora recordando que le faltó poco para hacerse pis en las bragas de Prada del miedito. La entiendo. El Calviño, todo calvo y sin una marca distinguble en la ropa, podría hacer cualquier cosa al ver a una moza buena y decente como ella, representante de la "gente normal".
A costa de este miedo tontorrón de la Perly, muy de beata paseando por la calle Príncipe a la vuelta de la novena nocturna, me acordé de la gente normal, la que se indigna con el afán recaudatorio del Concello, que no le deja vivir de asfixiado que le tienen. Recordé aquello de que cada uno en esta ciudad, a cambio de un mínimo de sacrificio, tiene derecho a decidir sobre su propia conducta, montar una empresa donde quiera, construir tantas alturas como desee, correr a la velocidad que estime oportuno en cada momento. Es el espíritu indomable del empredendor vigués. Es curioso que la "gente normal" nunca se pare mucho a pensar que si ellos pueden hacerlo, cualquiera puede tomar igual actitud. Los mismos que se tranquilizan viendo a policías armados por la calle y a los que no les importa ser cacheados en los aeropuertos, no están dispuestos a renunciar a otros derechos más modernos, más actuales. Comprar la marca que deseen es más importante que poder decidir si se quiere abrir una cuenta bancaria o no, por ejemplo.
A parte de esto, la vida continúa bastante parecida a la última vez que me dio por enterarme de la misma. El PP sigue demostrando su falta de respeto hacia el movimiento vecinal mandando a la tercera suplente, Molares, a decir que no se cree la falta de glamour en el Concello desde que no está la Perly para vestirlo. Para dismular la incongruencia mental de la edil y que la gente no se crea que es sintomático del Partido Popular, salió la misma Perly a contar el miedo que pasó viendo al avieso Calviño esperando en el garage del ayuntamiento a sus amigotes con los que llenar el pleno de aprobación del P.G.O.U. Casi llora recordando que le faltó poco para hacerse pis en las bragas de Prada del miedito. La entiendo. El Calviño, todo calvo y sin una marca distinguble en la ropa, podría hacer cualquier cosa al ver a una moza buena y decente como ella, representante de la "gente normal".
A costa de este miedo tontorrón de la Perly, muy de beata paseando por la calle Príncipe a la vuelta de la novena nocturna, me acordé de la gente normal, la que se indigna con el afán recaudatorio del Concello, que no le deja vivir de asfixiado que le tienen. Recordé aquello de que cada uno en esta ciudad, a cambio de un mínimo de sacrificio, tiene derecho a decidir sobre su propia conducta, montar una empresa donde quiera, construir tantas alturas como desee, correr a la velocidad que estime oportuno en cada momento. Es el espíritu indomable del empredendor vigués. Es curioso que la "gente normal" nunca se pare mucho a pensar que si ellos pueden hacerlo, cualquiera puede tomar igual actitud. Los mismos que se tranquilizan viendo a policías armados por la calle y a los que no les importa ser cacheados en los aeropuertos, no están dispuestos a renunciar a otros derechos más modernos, más actuales. Comprar la marca que deseen es más importante que poder decidir si se quiere abrir una cuenta bancaria o no, por ejemplo.



2 Comments:
Soy un ingenuo por recordártelo, pero entre las "cositas" que suceden en esta ciudad se te olvida mencionar que puedes sentarte con voz y voto en el comité ejecutivo del IFEVI y, por otro lado, montar con los amiguetes empresas que presentan proyectos al susodicho recinto ferial. Legal, es posible. Ético, ... huuumm. ... Bueno, a Caixanova no le debe parecer mal; de hecho es accionista de alguno de estos "proyectos" empresariales. Además, la "caja" siempre se ha caracterizado por su gran ética en todas sus actuaciones.
No hace falta que me lo recuerdes, demasiado bien se conocen esas y otras peculiaridades del "Gran Vigo". O de cómo se las van a apañar esos genios financieros para aceptar exposiciones contrarias a sus propios intereses o de cómo van a apoyar exposicones que son competencia directa a algunas de las más relevantes de las de Vigo. ¿Esquizofrenia pura o salir ganando tanto si llueve como si hace sol? Particularmente, creo que es simplemente puro morro.
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